En la tierra de los talibán, ellas tienen su propio canal de TV

Krishma Naz, conductora de Zan TV / AFP

Es Zan TV, con un plantel formado sólo por mujeres. Cubren noticias desde política hasta moda y estilos de vida. Y los temas tabú, también.

En una gran casa de Kabul, los estudios están listos: decorado rosa para la información, azul para los talk-shows, sofá rojo sobre fondo verde para los programas políticos. Las mujeres ya aparecían en las televisiones de Afganistán y presentaban regularmente los informativos, pero en Zan TV tienen todo el poder.

“Es la primera vez que se lanza una televisión que trata la causa de las mujeres afganas. Vamos a cubrir todos los temas, permitir a las mujeres que se expresen, ya sea sobre política o religión”, explica Malalai Zikria, consejera editorial del canal. Violación, acoso, control de natalidad o la muy delicada cuestión de la virginidad. “Temas tabús, seguro que tendremos”, afirma.

Las presentadoras igualmente cubren sus cabezas con pañuelos: “Estamos en un país islámico, hay que respetar las leyes. Se puede llevar el velo y luchar por sus derechos”, asegura.

El plantel del canal está formado por 50 mujeres entre 17 y 28 años. La mitad de ellas está formada, mientras que la otra mitad está aprendiendo el oficio. En un país donde la industria televisiva está conducida enteramente por hombres, y donde hasta hace apenas 16 años el acceso al periodismo e inclusive a la educación estaba restringida para las mujeres, el lanzamiento Zan TV da una idea de lo absolutamente radical que resulta su aparición.

Foto: AFP

Cabe notar además que en Afganistán siguen presentes los fundamentalistas del Talibán, que se basa en la interpretación más estricta de la ley islámica. Bajo su gobierno entre 1996 y 2001 no era posible ningún tipo de “libertinaje”.

Mehria Afzal, de 25 años, jefa del servicio político, aspira a ser “la voz de las mujeres afganas”. “En las provincias”, es decir fuera de Kabul, “las muchachas se canjean por animales, está prohibido pero ellas no conocen sus derechos. Yo quiero hablar de eso”, afirma.

La plataforma fue creada por el empresario Hamid Samarm, quien percibió el vacío que existía al encontrarse con miles de pedidos de trabajo de mujeres en otra estación televisiva. Entre sus programas más populares se encuentra un noticioso diario conducido por Yasamin Yarmal, un envío nocturno semanal donde se les da espacio a mujeres políticas y feministas, como la activista Fareeda Kuchi Balkhi, de la tribu nómade Kuchi. Para ser un canal nuevo, los ratings han sido muy buenos: las autoridades estiman que un promedio de 90 mil personas diarias ven el programa matinal.

Un informe de 2015 de la ONG Global Rights dio a conocer que 9 de cada 10 mujeres afganas había sufrido algún tipo de violencia física, sexual o psicológica a lo largo de su vida. Es a esas mujeres a las que Nasrine Nawa, la directora de noticias de 26 años, busca hablarles. “La policía esconde una gran parte del abuso que se produce contra las mujeres, y por eso tenemos un programa dedicado exclusivamente a la justicia para las mujeres. También vamos a traer a una abogada para que hable al respecto”.

Foto: AFP

El canal se suma a la revista mensual Gelara como dos medios dedicados a las mujeres que fueron lanzados en forma simultánea en Afganistán con la intención de provocar un cambio de actitud en el país. La expectativa es que los hombres también echen un vistazo, a riesgo de molestar a los extremistas. Los equipos de estos dos proyectos quieren generar una evolución, aportando entretenimiento e informando al tiempo que instruyen a las afganas sobre sus derechos.

Tras su imagen de glamour, parece una apuesta anodina, pero tiene sus riesgos. “Sin la plena participación de las mujeres en la vida pública, este país no podrá avanzar. Estoy seguro de que habrá reacciones, quejas, lo prevemos”, reconoce Sandjar Sohail, responsable del grupo de prensa Hasht, que lanza Gelara con un equipo de de trabajo de alrededor de 20 mujeres. Este publicación mensual se proclama con orgullo como “la primera revista de moda de Afganistán”.

Habla de belleza, cocina, salud, famosos, pero también de arte, literatura, y busca hacer pedagogía, escribiendo por ejemplo acerca de la ley sobre la familia, atascada en el parlamento afgano desde 2008.

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