“Viene arrasando el Huracán desde la playa”… Historias sobre Huracán Buceo

En el fútbol es fácil ser hincha de un equipo grande, llámese Barcelona,  Boca Juniors, Nacional, Peñarol, Real Madrid, River Plate, etc. (por orden alfabético) para quienes ganar un título es común y casi obligatorio. Pero, ser hincha de un equipo menor es difícil, pero las historias que se encuentran son fabulosas. Es por eso que hoy queremos comenzar con este ciclo de propuestas.

En Uruguay uno de los equipos “menores” muy querido es el Club Social y Deportivo Huracán Buceo, o también conocido como “el Topo Gigio”.

Hoy tomamos 2 twitter y una historia que reflejan lo que es Huracán Buceo

Ariel Ferrando nos envía esta hermosa historia que compartimos a continuación: “Fue en el campeonato uruguayo de 1986. Aquel año Huracán debió haber jugado con Peñarol en la primera fecha, pero por deudas impagas, Peñarol no se presentó y los puntos fueron para Huracán.

Para no sacar ventajas, Nacional declaro que, si llegaban a definir el campeonato con una diferencia de uno o dos puntos, le daba a Peñarol una final para definir el campeonato.

Y así se fue jugando, Nacional venía muy bien, obteniendo una buena ventaja. Pero sobre el final, empezó a caerse. Fecha a fecha no ganaba, y Peñarol achicaba diferencias. Durante varias fechas Nacional pudo coronarse campeón anticipado, pero no lo lograba.

Hasta que llego aquel sábado. Nacional enfrentaba a Huracán Buceo y la vuelta olímpica no podía demorar. Mi hermano, gran hincha del Bolso, me propuso ir, me negué, por aquel orgullo de que no me dieran la vuelta en la cara, pero tanto insistió que al final cedi.

Allá fuimos los dos a la tribuna Olímpica, en épocas en que no sabíamos que era la separación de hinchadas y los pulmones eran parte del aparato respiratorio. El Estadio Centenario colmado, lleno, de bote a bote. Todo preparado para la coronación del cuadro grande.  Primer tiempo cero a cero. Huracán aguantando bien los ataques tricolores.

Empieza el segundo tiempo y la presión de la tribuna por derrotar al pequeño pero luchador Huracán era cada vez más grande. Hasta que llega esa jugada, cómo olvidarme, fue sobre la tribuna América hacia el arco de la tribuna Amsterdam, no recuerdo como fue, pero si lo que sucedió.  El defensa tricolor Pedro Barrios da un pase hacia atrás a su arquero Velichko sin darse cuenta que por detrás venía, como una saeta, como un relámpago, surge el pequeño Mario “el pitufo” López quien le roba la pelota antes que Velichko pueda tomarla, lo elude y define hacia un arco vacío y GOOOLLLLL!!!!!!

Tengo en mi memoria grabado el momento. Sólo, en medio de una Tribuna Olímpica que estaba repleta, gritando el gol de mi cuadro. Una alegría incomparable, un milagro, un regalo de la vida. Recuerdo el silencio, alguna puteada hacia la situación, no hacia mí y ese silencio (comparado a las tribunas del Maracaná), yo parado con los brazos al cielo, y el resto de los miles sentados, pensando que era una pesadilla. Había tocado el cielo con las manos…

Nos fuimos a casa en silencio, mi hermano masticando bronca, yo feliz por uno de los partidos más grandes que me había tocado presenciar. Recuerdo que le agradecí haber insistido.

No recuerdo cuál de los dos grandes gano la final (Peñarol), pero para mí, en lo más íntimo de mi ser, ese día, Huracán Buceo había sido campeón”.

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